miércoles, 18 de diciembre de 2013

Sólo ante el peligro

Desde hace unos meses se proyectan películas, de las buenas, en la biblioteca pública de Martos. Mi amigo y compañero Julio es el organizador, junto con mi también amigo Pablo. Normalmente ellos hacen una pequeña crítica antes de la emisión de cada film, pero para el ciclo de Western me han pedido que colabore, por lo que ahí os dejo mi primera y humilde crítica de esta gran película:



“Solo ante el peligro” (High Noon)
En el pequeño pueblo de Hadleville, Will Kane (Gary Cooper) decide dejar su placa de Sheriff en busca de una vida más tranquila. El mismo día que contrae matrimonio con su amada Amy (la guapísima Grace Kelly), y durante el transcurso de la ceremonia, éste es informado de que está de camino el peligroso delincuente Frank Miller (Ian Mcdonald). El malhechor ha sido indultado y sólo piensa en vengarse, desde que años atrás fuera encarcelado por el Sheriff Kane.
Todo está dispuesto para que Miller llegue a Hadleville en el tren, a las 12.00 en punto, donde su banda (a la que pertenece un joven y debutante Lee Van Cleef) le espera pacientemente.
 Will, hombre de orgullo y honor, hace caso omiso de los consejos de Amy y sus conciudadanos pidiéndole que abandonen el pueblo, pero decide finalmente no huir y hacer frente a Miller. Confiado en encontrar aliados para combatir junto a él, todos le dan la espalda y ni siquiera el nuevo Sheriff (un joven Lloyd Bridges) se pone de su lado, quedándose solo ante el peligro.
Rodada en 28 días y dirigida por Fred Zinnemann, el film es narrado en tiempo real desde que es anunciada la llegada del tren, bajo un escenario de suspense y terror, por lo que más que un típico largometraje de western con indios y persecuciones,  estamos ante una obra maestra del suspense psicológico, en el que se entremezclan magistralmente planos del tic tac del reloj con primeros planos de un angustiado y dolorido Cooper deambulando por las polvorientas y desoladas calles de Hadleville al son de la música de Dimitri Tiomkin.
Por aquel entonces, Gary Cooper tenía 51 años y padecía de fuertes dolores de espalda y de una úlcera sangrante, lo que hizo, aún más real si cabe, sus expresiones de sufrimiento y desasosiego.
La película tiene connotaciones macarthistas, debido a ciertos valores como la deslealtad, cobardía y traición a la patria por parte de los ciudadanos, hecho duramente criticado por John Wayne, que además hizo todo lo posible para que echaran de la industria del cine al guionista Carl Foreman, de ideología izquierdista. Curiosamente Wayne fue el encargado de entregar el oscar a Cooper y años más tarde se sacó la espina protagonizando Río Bravo, en la cual el Sheriff es ayudado de manera incondicional.
Con Solo ante el peligro el género va más allá de la acción, en donde la tensión, el suspense, la angustia y cierto mensaje político adquieren un papel protagonista.
Jesús López